"Lo ideal sería dar a todos los migrantes lo mismo que han disfrutado los cubanos"

Los que atacan a Susan Eckstein "ni siquiera han leído su libro" sobre el "privilegio cubano"

Eckstein ha escrito y hablado en el pasado sobre Cuba en términos drásticos. (Collage)
Portadas de algunos libros en los que Eckstein ha escrito sobre Cuba. (Collage)

Una acalorada polémica en la comunidad cubanoamericana de Miami rodea al libro Cuban Privilege (Cambridge University Press, 2022), de la académica estadounidense Susan Eckstein, que será presentado este viernes en la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Aunque se trata de una historia de las políticas migratorias que distintos presidentes de EE UU –tanto demócratas como republicanos– han implementado con respecto a Cuba, a partir de 1959, el texto ha sido calificado como "discurso de odio" por varios activistas.

De hecho, un sector de los cubanoamericanos de Florida esperará a Eckstein este viernes en las inmediaciones de la FIU para "boicotear" la presentación con una protesta, avalada por el propio comisionado de Miami-Dade, Kevin Marino Cabrera, quien considera que Cuban Privilege "fomenta el odio al exilio cubano".

Para Daniel Rodríguez, catedrático de Historia de la Universidad de Brown e hijo de cubanos, la reacción de Miami responde a un malentendido y a una evaluación superficial del libro de Eckstein. "Ni siquiera lo han leído", asegura a 14ymedio.

Un sector de los cubanoamericanos de Florida esperará a Eckstein este viernes en las inmediaciones de la FIU para "boicotear" la presentación con una protesta

En octubre, Rodríguez tuvo a su cargo la presentación del libro en el Instituto Watson, en la ciudad de Providence (Rhode Island, EE UU). Durante el almuerzo posterior al evento, Eckstein se le acercó y le dijo: "¿Te gustó el libro? ¿Como cubanoamericano, te sentiste atacado?".

La respuesta de Rodríguez –cuya madre emigró a EE UU en 1967, con los llamados Freedom Flights, y se casó con un balsero que escapó de la Isla en 1970– fue clara: "Tengo que ser honesto", le respondió. "Este libro no va a gustar en Miami". Su sospecha se cumplió.

Bastan unos pocos minutos de lectura para comprender la propuesta del libro: desde 1959, EE UU ha concedido privilegios a la diáspora cubana, de los que no ha disfrutado ninguna comunidad de inmigrantes, sobre todo del contexto caribeño y centroamericano, y de modo particular los haitianos y dominicanos.

"Ella no está acusando a los cubanos por disfrutar de privilegios, sino que señala que la situación cubana ha sido más favorable que la de otros migrantes. Eso lo saben hasta los propios cubanoamericanos. Es incontrovertible", explica.

El profesor Rodríguez conoce bien estos beneficios. Además de sus padres, tuvo un tío que cruzó la frontera desde México, varios primos que llegaron a través de Canadá y otros parientes que zarparon en 1980 hacia EE UU, desde el puerto de Mariel. Tras estos viajes "extremos", afirma, enseguida localizaron las "vías abiertas" para asentarse en un país que los recibió bien.

La protesta planificada para el viernes, opina, es una reacción "problemática y triste, pero también muy interesante" desde el punto de vista sociológico. Aunque Eckstein no pretende emitir juicios sobre el carácter de las políticas migratorias de EE UU sino que se limita a describirlas, las interpretaciones han sido virulentas.

"El debate tiene que ver, más bien, con la palabra 'privilegio'", asegura. "Lo que se está rechazando es un término y un concepto erróneo de los planteamientos del libro".

"Ella no está acusando a los cubanos por disfrutar de privilegios, sino que señala que la situación cubana ha sido más favorable que la de otros migrantes"

Varios activistas señalan que el libro defiende los intereses del Partido Demócrata, o que, incluso, fue "dictado desde La Habana" para perjudicar al exilio cubano, que suele votar por el Partido Republicano en Florida, uno de los estados "pendulares" o decisivos en las elecciones presidenciales.

Este es otro error de enfoque, explica Rodríguez, pues Eckstein somete a crítica tanto a presidentes demócratas como a republicanos, y postula que la política migratoria no ha sido determinada por intereses partidistas sino por causas más profundas. "El libro ni siquiera se concentra en los cubanos de Miami", aunque los tiene en cuenta de manera especial, por su influencia política a nivel nacional.

Cuban Privilege hace preguntas concretas al lector: ¿Qué ha motivado la concesión de beneficios a los cubanos?¿Por qué esos beneficios no se han hecho extensivos a otras comunidades procedentes de países en dictadura o totalitarios? ¿Cómo encajan las políticas migratorias de EE UU hacia Cuba en el contexto de la Guerra Fría? Y, lo más importante, ¿qué peso tienen los cubanoamericanos en la determinación de las políticas de EE UU?

El texto resulta particularmente útil, afirma Rodríguez, a la hora de historiar cómo la diáspora cubana se convirtió en un influyente grupo de poder y cómo empezó a tomar conciencia de sí misma como actor político. "Esos procesos también forman parte de la historia de Miami", analiza el académico.

"La situación ideal sería ofrecer a todos los migrantes el privilegio y la legalización que han disfrutado los cubanos", afirma, citando una de las propuestas finales del libro de Eckstein.

Sin embargo, apunta Rodríguez, la comprensión cabal del libro no significa renunciar a criticarlo, como plantea la FIU, que situará al intelectual cubano Orlando Gutiérrez-Boronat para hacer contrapunto a Eckstein en la presentación.

"La situación ideal sería ofrecer a todos los migrantes el privilegio y la legalización que han disfrutado los cubanos"

Habrá que revisar cuestiones más espinosas, como el aparente rechazo de los cubanos por otras comunidades de migrantes en EE UU –sobre todo a los haitianos–, y también el supuesto "derecho a la autodeterminación" que Eckstein defiende para Cuba, ignorando que se trata de una dictadura que rechaza los procesos democráticos.

Pero si bien es cierto que Eckstein ha escrito y hablado en el pasado sobre Cuba en términos drásticos, una crítica de los contenidos y postulados de Cuban Privilege –un texto, sobre todo, de carácter histórico y sociológico– debería ser posible al margen de las opiniones políticas de la autora.

Todo esto se puede y se debe discutir, afirma Rodríguez, pero desde la racionalidad y el debate lógico. Sin embargo, opina, Miami se ha vuelto un lugar difícil para plantear ese tipo de polémicas a nivel profundo. "No hay espacio para la crítica y la defensa de posturas distintas, ni para postular un discurso complejo", lamenta.

Cuando de Cuba se trata, zanja Rodríguez, "hay mucho que analizar y pensar, pero necesitamos el espacio para eso". "En la FIU se pretende realizar una crítica abierta y discutir libremente con el autor. Si en Cuba no existen esos espacios, debemos crearlos aquí".

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